sábado, 20 de septiembre de 2008

Cómo lo explico..?

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Cómo lo explico.. ?
estaba bastante aturdida.. caminaba sin sentido alguno. No quería nada ni pensaba en nadie. Tan solo quería olvidar ese horrible momento.. deseaba con todas mis fuerzas desaparecer, volar..
Levanté el rostro aun cálido por las mil lágrimas que había desechado.. no tenía idea de a dónde había llegado.. había caminado demasiado a la deriva.. Me senté en el banco de una plaza que había al dar unos pasos más. Tomé mi cabeza.. aun me quedaban ganas de llorar. Lloré, volví a recordar los últimos momentos.. volví a llorar.. Sentí de pronto una mano en mi hombro derecho.. no me interesaba saber quien era, no quería saber de nadie..
Dió la vuelta y tomó mi mano. Me sorprendí. Era una chica.. tocó mi frente, me dijo.. "tienes fiebre".. y comenzó a hacer una serie de preguntas como las que hacen las niñas.. "Vives cerca? Te puedo ayudar? Estás asustada? No te asustes.. ven, te llevaré a mi casa.. yo vivo aquí atrás. Me dejé llevar, no podía hablar. Era una desconocida, pero su rostro me era tan familiar.. agradable..
Me llevó a su hogar. Tenía un ante jardín bastante amplio.. yo seguía consternada, pero no me negaba a nada, no podía suceder nada peor en mi vida. Cerró la puerta de la reja y me observó. Sonrió. Tenía una linda sonrisa.. "Sígueme". La seguí. Me llevó hasta su dormitorio, me sacó los zapatos y me recostó.. "Quédate ahí, yo traeré algo para que baje tu fiebre.." La cocina quedaba al lado de su dormitorio.. comencé a observar..
Era una casa muy linda, no tenía muchas paredes y tenía más espejos en su dormitorio que puertas en toda la casa.. luego ella. Era delgada, trigueña, tenía el pelo más ondulado que crespo, brillante y castaño con visos, le llegaba casi a la cintura.. su cintura era fina.. sus jeans partían desde sus caderas y su corta polera beige era muy tierna.. seguí observando.. habían muchos cuadros.. y todos parecían tener un sentido en cada pared, había una pared roja.. y los tres cuadros en ella señalaban algo muy lindo.. el primero, una danza clásica, el segundo unas zapatillas de ballet y el tercero, más que cuadro era una fotografía.. parecía ser ella pero el rostro no se veía.. Pertenezco a un ballet.. me dijo, cortando mi sensación de verla danzar.. fue algo realmente extraño.. la observé. Traía consigo unas pastillas y dos vasos de agua en una pequeña bandeja con dibujos extravagantes.. tomé las pastillas, el agua.. y de ese día no recuerdo más.
Literalmente, me quedé junto a ella durante tres días sin hablar ni una sola palabra.. Yo era como una muñeca para ella.. me despertaba la suave música que utilizaba en las mañanas para practicar. Me servía desayuno, me desvestía, me señalaba el baño.. se duchaba conmigo.. Almorzábamos, cenábamos.. durante esos tres días supe casi toda su vida.. yo la escuchaba atentamente.. mi fuerte es escuchar, y sus pláticas se hacían cada vez más divertidas, más interesantes, más mágicas.. a veces, por las tardes se dedicaba a escribir en su computadora portátil, su cama era muy amplia así que se sentaba al lado mío y mientras ella escribía yo la observaba o leía algunos de los muchos libros de su biblioteca.. cuando se cansaba, se recostaba y me platicaba acerca de su vida.. de sus presentaciones en los distintos teatros, en los distintos países, hasta que ambas nos dormíamos. La cuarta mañana, me despertó la misma música, suave, relajante.. me levanté y seguí la música.. llegué a una parte de la casa que no había visto.. era una sala amplia, de ensayo, supongo. Ahí estaba ella, danzaba con los ojos cerrados.. vueltas, giros, pasos.. su danza era volátil.. me embelesaba. La música acababa y volvía a empezar. Abrió los ojos como para tomar un descanso, bebió agua de una botella y me observó, quieta al lado de la entrada. Sonrió. Caminó hacia mí y tomó mis manos.. me hizo danzar con ella, era divertido, ella me llevaba y las notas parecían ser sus movimientos.. comenzamos a reír.. empezamos a girar tomadas de las manos, más y más rápido.. caímos al suelo.. aún reíamos. Nos miramos, calladas.. eres muy graciosa, le dije. Me sonrió. Hubiese querido que mis primeras palabras hubiesen tenido un poco más de tino, que hubiesen sido más interesantes.. Pero ella me sonrió, y para mí fue como una brisa suave que me atravesó el corazón. Desde ese día, mejor dicho, desde que tocó mi hombro, y tomó mi mano, ha tomado también mi alma, mi cuerpo y mi corazón por completo.. Me ha dado todo lo que yo nunca le pedí y más.. ha sido mi hermana, mi amiga y mi compañera de una manera extraordinaria.. cambiando de una a otra en formas cautivantes.. es mi niña.. y es mi amante.. es mi tesoro, mi confidente.. mi mitad. Con ella me siento completa. Ella me hace volar, no como una mariposa, sino como las semillas que vuelan con el aire y llegan a un lugar para quedarse, para ser felices.
Cada mirada, cada sonrisa suya es volar, cada lugar en el que ella está, todo se ilumina, cada lugar está bien, cada lugar al lado suyo es felicidad.

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