
Dedico estas letras esparcidas en hojas retorcidas a mi ocio constante y a mi deseo de poder encontrar aquello que nos haga gustar de las cosas que por deberes debemos y no queremos.
También a aquel lector más ocioso que yo que esté dándose el tiempo suficiente para leer estas oraciones sin sentido para nadie. Gracias.
1. Tú y yo
Creo que a veces no soporto estar junto a ti. Porque simplemente no soporto estar tan cerca de ti, de tu piel, sin poder abrazarte, sin poder besarte.
Cuando te veo mi corazón se acelera, se desespera, es como si quisiera salir y correr él tras de ti ya que yo no lo hago.
Si fuera así de fácil, así como todo el mundo lo pinta, sí, sería lógico. Tú me amas, yo te amo. Debemos estar juntas.
Pero no. Ha pasado tanta agua bajo el puente y hemos lastimado tanto nuestra historia, que no sólo nadie nos quiere ver juntas, sino que nosotras mismas ya ni siquiera lo intentamos, y parece hasta un poco irónico pensar el poder estar de nuevo tú y yo. Solo tú y yo.
2. Las primeras 30
De vez en cuando me llueven recuerdos. Me pierdo a través de ellos, viéndote bajo la lluvia, abriendo los ojos por la mañana u observando tu figura a la luz proyectada tan sólo por la estufa en las penumbras de mi habitación o simplemente debajo de mi plumón.
Quisiera poder controlar aquellas imágenes tan traviesas que absorben mi mente, y que abren mi corazón exponiéndolo a cualquier falla del mundo. Intento evitar someterme a tales fantasías y en su lugar, y aunque suene un tanto irónico, te llamo para saber cómo estás, cómo va tu vida, cuánto has cambiado desde la última vez, para conocer acerca de tus sentimientos, si es que has estado triste, si me has necesitado demasiado últimamente. Porque cuando estás triste, mi corazón se estremece y es capaz de cometer cualquier estupidez con tal de que estés feliz, con tal de robarte una sonrisa, sería capaz de montar un circo, de hacer el ridículo, de esperarte o de hacer que reacciones, de robar un banco y si estuviera en pleno campo cometer un abigeato. Con las ganancias te compraría mil rosas azules, te llevaría a toda Europa y si quisieras te daría un castillo también. Cualquier locura convertiría en realidad si pudiera provocar aunque sea algo que pudiera acercarse a crear tu felicidad. Amo tu sonrisa de niña. Tu felicidad inocente, tus ganas de abrazarme por la emoción de tan sólo aparecer con alguna estupidez para decirte que te haga reír.
Es difícil no comenzar a extrañar de repente tu mirada. Me siento a veces en la orilla de la ventana del liceo a pensar en ella. Y cuando observo mí alrededor, mi realidad, aborto por completo la esperanza y veo todo tan sólo como la historia que es... es un recuerdo y tan sólo eso es. En esos momentos quisiera poder deshacerme de todo aquello... bañarme en abluciones y poder olvidar el aroma de tu piel y el sabor de tu cuerpo... olvidarme de las aciagas personas que cuartaron alguna vez nuestro libre albedrío, anestesiar el ambiente y alzar la mirada pudiendo no advertir al mundo que lo único que quiere es joderme la vida.
Respiro, un olor a tabaco y channel... (8)Y en realidad es más como un aroma a albahaca y carne ahumada, algo así más familiar, como en septiembre, no?
Cómo librarme de los adefesios, mi inconsciente guarda la secreta ambición de ahorrarme los perdones que tuviera que pedir a quien sea y que mientras las ratas contaran anécdotas, que son mucho más ácidos pelambres embriagados en alcohol que verdaderas anécdotas, podríamos lograr la adhesión de la naturaleza, como antes lo recuerdas? que el mundo entero conspire para poder estar juntas nuevamente porque "cuando deseas algo con el corazón el mundo entero conspira para que se cumpla", y está comprobado. Haremos ahínco en esta furtiva última oportunidad y ahí, con la adrenalina que sé que te provoca esta alevosía particular de nuestras miradas conjuradas a la luz de las estrellas consteladas y la suave voz de la luna susurrándonos su complicidad... correremos el riesgo de aceptar de una vez por todas lo que sentimos la una por la otra. Sí cariño, podrás sentir libremente en mis brazos todo aquello que no nos permitimos antes sentir, alborozos de felicidad y pasión, lo que tú quieras.
Y los demás pueden irse a la misma mierda y ojalá que les salgan ampollas en sus lenguas.




No hay comentarios:
Publicar un comentario