Minutos después silenciosamente como Kamila solía hacer todas sus diligencias, entró a la habitación para ver si su hermana estaba bien, más comprobó que a pesar de estar desnuda sobre la alfombra, su sonriente y suspirante rostro no tenían nada que ver con lo que abajo en los jardines había sucedido, Kamila también vio el alucinante y esbelto cuerpo de Julieta, sus manos sobre los pechos de Ágata y su perfecto y desordenado cabello cubriendo su espalda. Retrocediendo aún más sigilosamente de cómo lo había hecho, Kamila salió de la habitación, prometiéndose a sí misma y a su hermana, guardar silencio de lo que había visto, porque al fin y al cabo, Ágata había logrado lo que en muchos años Kamila soñó y que dentro de la familia, tan solo en el rostro de su hermana había visto, la felicidad. A la mañana siguiente, ya sobre la cama, Julieta observaba a su amada, durmiendo, con su carita de ángel, hermosa, como jamás la había visto antes desde el otro lado de la ventana. No pudo contener el beso que despertaría a Ágata de un sueño que a pesar de ser sueño, llenaba de belleza su realidad. Ese día, Domingo 30 de Abril de 1989, Ágata sintió que nacía de nuevo.
sábado, 11 de abril de 2009
[Pequeños sueños*!] (Segunda parte)
..la besó, por primera vez tocó sus labios, su corazón latía más fuerte que nunca y cuando acercó completamente su cuerpo hacia el de ella, pudo por fin sentir que el corazón de Ágata se escapaba también de su ser, tan dulce, tan angelical, que al pensarlo sólo se le venía a la mente aferrarlo con más fuerza para así nunca perderla, para nunca más tener que observarla entre las ramas de los árboles, para nunca más tener que fingir ser un pájaro para hacerla feliz, o una mariposa para hacerla sonreír. Ahora, ahora ella quería tomarla de la mano y llevarla consigo a todas partes, ser juntas la lluvia que cae, esquivar juntas los truenos, volar juntas hacia las nubes y buscar también juntas el inicio y el final del arco iris. Julieta sentía que jamás podría separarse de Ágata. Ágata no quería separarse nunca más de Julieta, Ambas sentían que las recorría un calor inmenso, había entre las dos un fuego inapagable que era como un imán, inevitable, como todo lo que iba sucediendo en sus vidas a lo largo de los días. Sus besos y caricias aumentaron en la misma frecuencia, el primer roce de sus labios fue como si las hubiese besado el viento, luego Julieta osaba pasear sus labios por el cuello de Ágata mientras ella miraba el cielo estrellado de la inmensa noche, cerró los ojos y se dejó llevar al embelesador mundo de las caricias de Julieta. Suaves y con una perfecta dirección, como si hubiese nacido exactamente para ella, solo para ella, como la quería el resto de la vida. Seguían las caricias, ahora un poco más enloquecedoras, Ágata se había convertido en las ramas del tronco que encarnaba Julieta, convirtiendo su amor en un espectáculo caluroso y apasionante, tambaleándose unos centímetros a causa de la excitación del momento, la fuerza de sus cuerpos unidos, golpeó una maceta, provocando un gran estruendo y un sonido que alertaría tanto a los guardias como a la familia. Entonces Julieta, aún con Ágata en brazos, y con las manos rodeando su cintura, la observó (medio seria medio riendo) y Ágata en señal de un respuesta cómplice y silenciosa como ameritaba el momento, miró hacia el balcón de su habitación, con las ramas del árbol que llegaban a él señalando también el camino. Se escucharon los guardias, y en una fracción de segundo Julieta llevó a Ágata al balcón con alas que había sacado de algún animal sobre el que leyó alguna vez, y abriendo ambas rápidamente el ventanal, entraron a la habitación riendo, y cómplicemente continuaron con su desbordante juventud donde la pasión las encontró.
Minutos después silenciosamente como Kamila solía hacer todas sus diligencias, entró a la habitación para ver si su hermana estaba bien, más comprobó que a pesar de estar desnuda sobre la alfombra, su sonriente y suspirante rostro no tenían nada que ver con lo que abajo en los jardines había sucedido, Kamila también vio el alucinante y esbelto cuerpo de Julieta, sus manos sobre los pechos de Ágata y su perfecto y desordenado cabello cubriendo su espalda. Retrocediendo aún más sigilosamente de cómo lo había hecho, Kamila salió de la habitación, prometiéndose a sí misma y a su hermana, guardar silencio de lo que había visto, porque al fin y al cabo, Ágata había logrado lo que en muchos años Kamila soñó y que dentro de la familia, tan solo en el rostro de su hermana había visto, la felicidad. A la mañana siguiente, ya sobre la cama, Julieta observaba a su amada, durmiendo, con su carita de ángel, hermosa, como jamás la había visto antes desde el otro lado de la ventana. No pudo contener el beso que despertaría a Ágata de un sueño que a pesar de ser sueño, llenaba de belleza su realidad. Ese día, Domingo 30 de Abril de 1989, Ágata sintió que nacía de nuevo.
Minutos después silenciosamente como Kamila solía hacer todas sus diligencias, entró a la habitación para ver si su hermana estaba bien, más comprobó que a pesar de estar desnuda sobre la alfombra, su sonriente y suspirante rostro no tenían nada que ver con lo que abajo en los jardines había sucedido, Kamila también vio el alucinante y esbelto cuerpo de Julieta, sus manos sobre los pechos de Ágata y su perfecto y desordenado cabello cubriendo su espalda. Retrocediendo aún más sigilosamente de cómo lo había hecho, Kamila salió de la habitación, prometiéndose a sí misma y a su hermana, guardar silencio de lo que había visto, porque al fin y al cabo, Ágata había logrado lo que en muchos años Kamila soñó y que dentro de la familia, tan solo en el rostro de su hermana había visto, la felicidad. A la mañana siguiente, ya sobre la cama, Julieta observaba a su amada, durmiendo, con su carita de ángel, hermosa, como jamás la había visto antes desde el otro lado de la ventana. No pudo contener el beso que despertaría a Ágata de un sueño que a pesar de ser sueño, llenaba de belleza su realidad. Ese día, Domingo 30 de Abril de 1989, Ágata sintió que nacía de nuevo.
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