sábado, 1 de noviembre de 2008

Duele..



Traté de abrazarte tan fuerte como pude, intenté mil veces pasar la muralla china de mi orgullo, intenté pensar que había sido tan solo un huracán, pero que podíamos reconstruirlo.
No quería soltarte, juro que no quería soltarte. Pero mis ganas de ser mejor persona paradójicamente chocaban y desgastaban más mi manera de decir "Te amo".
Quiero abrazarte y mirarte a los ojos. Quiero sentirte y sentirme bien, no preocuparme, no angustiarme, no hacerte daño dos segundos después, no volver a apuñalar tu corazón.

Me considero una persona horrible. No tengo idea de cómo llegué a ser así. En qué momento me hicieron lavado de cerebro. Te escucho hablar de por qué me amas y no me reconozco en tu corazón. Y no puedo! y me siento impotente de no poder entregarte a esa niña!! De hacerte daño! de ser como soy.. de comerme mis sueños porque puedan hacernos daño, y borrar así los tuyos y destruirte cada vez más.. y más.

Es en esta parte de la historia cuando uno decide suicidarse, ya que comprende que no puede hacer nada más en la vida que destruir la de otros, es aquí, cuando uno piensa las cosas tan minuciosamente y se da cuenta de que ha malgastado su tiempo y el de los demás existiendo. Es aquí, cuando reflexionas y te das cuenta de que no eres tan necesaria, que la sonrisa que le regalaste a tu amigo, otra persona también puede dársela, que las malas y buenas noticias tus hermanos también pueden dárselas a tus viejos, que lo que tú haces cualquiera podría hacerlo, que los besos que le das a tu novio, puede dárselos una mina mejor (lo que no es muy difícil), que la forma en que él habla de ti, puede clonarse y hacer brillar sus ojos con otro nombre. Y es ahí, justo ahí, donde caes definitivamente. Y lo malo, es que respiras hondo, abres un poco tus ojos hinchados, miras al cielo como pidiéndole ayuda e intentas levantarte, pero te ahogas con tus propias lágrimas y tu pecho oprimido no te deja respirar bien. Entonces te quedas ahí en el suelo, en el barro, pensando que lo bueno es que no puedes seguir cayendo porque ya tocaste fondo, pero te equivocas, porque dos semanas después te encuentras en el mismo barro, en la misma posición pero con la tierra entrando a tu nariz, entonces tomas el arma, cualquiera que sea (como referencia: uno de tus mejores amigos tiene lindos cuchillos), y la observas...

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